miércoles, 7 de enero de 2015

Y a propósito de propósitos...

Con la descubierta de la hoja de enero en el calendario, también se revela en nuestra mente una lista, a veces innumerable, de imágenes, acciones, anhelos, metas, que esperamos materializar o ver materializados a lo largo del año. Y luego de 12 meses transcurridos, nos sentamos nuevamente con la lista de frente, descubriendo que a diferencia de lo que creíamos, no está del todo chuleada, muchas veces ni siquiera la mitad de ella lo está y ponemos cara de sorpresa como si algo ajeno a nosotros hubiera fallado, pero que es lo que realmente pasó, por qué no se cumplió?

Me atrevería a decir que el éxito o fracaso de esa lista comenzó desde el momento en que le pusimos un título, sin realmente reconocer la diferencia o el significado de lo que allí escribíamos; por eso y con el fin de colaborar a que el próximo diciembre sean más las caras de satisfacción por lo logrado que las de resignación por lo que pasó, voy a compartir lo que para mi ha funcionado hasta el momento y es el método que he utilizado para acumular el mayor número de renglones chuleados por lista. Pero antes quisiera advertir que esto no es una fórmula infalible y que pueda no funcionar en todos los casos, pero que creo que tiene mucho que ver con la convicción y compromiso con que elijamos vivir y llevar siempre la lista debajo del brazo, no como cadena de fuerza pero sí como guía y luz del camino que emprendamos cada mañana al despertar.

Primero quisiera comenzar por aclarar algo básico pero a veces confuso, y es la diferencia entre propósito y deseo, porque es desde aquí que considero empiezan los problemas que nos afectan con la tarea. Un deseo es un anhelo que va siempre relacionado a un sentimiento, podríamos pensar que es el resultado de una emoción ya experimentada o conocida por referencia. No deseamos lo que no conocemos o sabemos que existe, y cuando lo deseamos es porque eso genera en nosotros una sensación placentera que satisface nuestro cuerpo, y a niveles mas profundos nuestro ser. Un deseo puede inclinar nuestra voluntad hacia determinada acción pero no es en sí un plan que ejecutemos para alcanzar algo, es simplemente la mentalización de eso que queremos.

Por otro lado, un propósito es un objetivo que nos planteamos para ser alcanzado durante un periodo de tiempo y espacio determinado. Es la intensión que tenemos de hacer algo para obtener algo a cambio, ya sea de índole material o espiritual. El éxito de nuestros propósitos esta directamente relacionado con el grado de compromiso que tengamos para cumplirlo; pero evidentemente no es este el único factor que lo afecta, también entran a jugar un papel importante factores como nuestra naturaleza, que determina ciertos límites biológicos que no podemos ignorar, nuestras destrezas o competencias y sobre todo nuestra capacidad y disposición para aprender y desaprender.

Teniendo en cuenta lo anterior, es fácil entender porqué no es lo mismo ni es indiferente escribir Mis deseos para 20XX o Mis propósitos para 20XX, pues es una cuestión que va más allá de la semántica y que tiene que ver si se quiere, con la “instrucción” que nos estamos dando respecto a esa lista que con tanta esperanza y energía hacemos.
Al titular la lista Mis deseos para 20XX, estamos exteriorizando, manifestado nuestros antojos, generalmente materiales, para ese periodo de tiempo. Lo hacemos con la esperanza o cierta confianza de que así se dará como respuesta del universo a nuestra petición, pues en realidad no tenemos muchas intensiones de hacer lo suficiente o algo si quiera para que estos deseos se vuelvan realidad, porque además posiblemente tampoco sabemos que podríamos hacer para que se dieran. Los deseos se convierten en aspiraciones que reúnen lo fantástico y lo ideal con lo posible y lo real dentro de un mismo paquete que pasa a ocupar un lugar netamente pasivo en nuestras agendas. Deseamos con convicción y entregamos esos deseos a la Voluntad Divina o al Universo asumiendo que eso ya es suficiente, y entonces nos sentamos a esperar a que lleguen a nosotros  por la virtud del merecimiento.

Y no está del todo equivocado pensar que así será, siempre y cuando esos deseos tengan un objetivo o cumplan con una función que esté alineada a nuestro plan, o mejor a ese Plan dispuesto para nosotros. Somos dignos de recibir todo aquello que nos sea imprescindible para cumplir con nuestro proyecto de vida; sin embargo también tenemos la responsabilidad de propiciar el espacio y el momento adecuados para que esto pueda llegar a nosotros de forma oportuna. 

Es completamente válido tener todo tipo de deseos del carácter y la dimensión que seamos capaces de imaginar, pero sólo debemos contar con que se harán realidad aquellos deseos por los cuales estemos dispuestos a entregar algo a cambio, no porque todo tenga un precio o deba ser luchado sino por el simple hecho de que nunca podremos sujetar algo nuevo mientras tengamos las manos ocupadas.  La medida de la posibilidad de los deseos se da en consecuencia de su utilidad para nuestras vidas, que en ocasiones parecemos no entender, especialmente cuando vemos que pasa el tiempo y nada que se dan.

Desear no es asegurar una nueva realidad, es solo abrir la puerta para que sea posible. El camino que une ese deseo con nuestra existencia es la combinación de acción, convicción, pasión y compromiso, que todos residen única y exclusivamente en nuestro interior y cobran vida gracias a la fuerza de los sueños y la energía de la magia que no se puede explicar ni razonar, solo experimentar con fe. De ahí que nuestra lista de deseos sea una lista creativa e impresa con pasión, pero a la vez alineada y coherente con nuestro proyecto de vida, con nuestra ruta, que como todo, puede y debe cambiar como respuesta a nuestros aprendizajes y desaprendizajes también.

Y ahora volvamos a los propósitos. Al titular la lista Mis Propósitos para 20XX  estamos casi que diseñando un mapa de navegación que nos conducirá hacia esa persona que queremos ser, hacia ese cargo, relación, estado, lugar etc… Podríamos decir que los propósitos son de alguna manera la forma en que podemos aportar a que nuestros deseos se vuelvan realidad; es la parte que está en nuestras manos y de la que somos responsables para que estos sucedan.

Hacernos un propósito es plantearnos un reto que pone a prueba ciertas capacidades y nos exige entregar nuestro mejor esfuerzo, que siempre se verá recompensado ya sea por la satisfacción del objetivo logrado o por el aprendizaje que el proceso nos habrá aportado. Todo propósito tiene un sentido y valor personal que no necesita ser validado o aprobado por nadie, pues lo que para alguien puede parecer intrascendente, para otra persona puede resultar crucial y en ambos casos tendrán la razón.

Como todo propósito requiere y demanda de un esfuerzo determinado, es importante priorizarlos de tal manera que podamos enfocar nuestra finita energía adecuadamente, para así no tener que renunciar a ninguno. Reconocernos íntegramente con nuestras limitantes y nuestras competencias, es la mejor manera de enfrentar los retos que cada propósito representa, sin asustarnos ni caer en la tentación de abandonar el camino. En la medida en que somos capaces de aceptar que siempre habrá algo nuevo que aprender y que estamos en un constante proceso de auto creación, lograremos disminuir la brecha que nos separa del feliz término de nuestros objetivos e incrementaremos nuestro poder dejándonos maravillar con lo que hasta entonces nos era desconocido.

Cuando exponemos nuestros propósitos, mas que ponerlos en riesgo o incrementar su vulnerabilidad, estamos permitiendo que lo que en algún momento respondía a un objetivo personal, entre a ser parte de un objetivo colectivo, lo que automáticamente nos permitirá recibir ayuda y apoyos estratégicos que nos liberen cargas para re direccionar nuestra energía hacia otros propósitos igualmente importantes.  Un propósito colectivo suele estar más cerca de ser realidad en tanto tiene a su disposición  mayor energía y atención; pero igualmente corre el riesgo de que el exceso de manos disponibles, lo pierda al dejarlo caer por entre los dedos de no haber el contacto suficiente entre unos y otros.

Ahora bien, pasando a la práctica comenzaré a contar la manera en que a mi me ha funcionado hacer mi lista de propósitos y deseos para iniciar un año y que espero les haga algo de sentido y les sirva para hacer la suya propia. No sin antes recordar nuevamente que ésta no es la única forma, es simplemente una forma más de la que doy fe, puede funcionar.

Empecemos entonces por los propósitos. En una hoja lo suficientemente limpia como para poder escribir claramente esa lista que estaré revisando constantemente a lo largo del año, hago un cajón con dos columnas amplias. En la primera columna pongo como título PROPÓSITOS y en la siguiente ACCIONES. Empiezo a enumerar mis propósitos dándole prioridad a aquellos con los que siento mayor compromiso o los que de alguna manera me significan un reto mayor. Por qué? porque con seguridad asimismo serán los beneficios que obtenga tras su cumplimiento. Una vez haya escrito todos los esos propósitos, nunca menos de 4 ni más de 8, al frente empiezo a escribir posibles acciones que me puedan ayudar a cumplir con ese propósito, tratando de que éstas sean muy concretas y específicas. Voy a poner un ejemplo que no corresponde con la realidad pero que ilustra claramente lo que quiero decir:
Propósito:
Ocupar el 10 puesto en la Maratón Atlética de la ciudad.
(Aquí expuse claramente el objetivo final que aspiro alcanzar)
Acciones:
+ Correr 4 veces por semana durante 3 meses y 5 veces durante los siguientes 2 meses previos a la maratón.
+ Incrementar mi masa muscular en un 8% con respecto a la actual.
+ Visitar un médico deportólogos que me oriente con el estiramiento adecuado para el ejercicio.
(Como pueden ver, las acciones pueden involucrar a terceros y no siempre hacen referencia a mis capacidades físicas tanto como a las condiciones del entorno en el que pretendo llevar a cabo dichas acciones.)

Cuando he completado las dos columnas, leo la hoja en silencio y nuevamente en voz alta para mi misma,  visualizándome en el momento en que ya los he cumplido y dejando que mi cuerpo sienta esa sensación tan placentera de satisfacción. A veces me ayudo trayendo a mi mente algún otro recuerdo de un propósito ya conseguido y lo revivo haciendo un movimiento leve y consciente que me ancle a ese momento, por ejemplo una pequeña palmada en la espalda acompañada de una sonrisa. Y esto para qué? pues bien, en planos todo luce perfecto pero cuando se trata de acercarnos a la realidad, aparecen las dificultades que nos hacen perder el interés o las ganas de continuar trabajando por ese propósito. En esos momentos es bueno volver a recordarnos esa deliciosa sensación y para eso usamos el ancla: volver por medio de ese movimiento leve pero consciente, en este caso la palmada en la espalda acompañada por una sonrisa, a experimentar en nuestro cuerpo la satisfacción que nos motivará a seguir en la marcha.   

Después de hacer este ejercicio, ubico la lista en un lugar lo suficientemente visible como para tenerlo siempre presente, pero lo suficientemente seguro como para que no se dañe con el paso de los días. Como pueden ver no es nada del otro mundo, es solo un orden diferente y tal vez más consciente de hacernos contratos personales con remuneración personal y supervisión personal; es una forma de disfrutar de la caminata con cada paso que damos sin esperar a  gozar solo al momento de la llegada a la meta.

Y en cuanto a los deseos, bueno en esa lista me permito algo más de libertad y mayor flexibilidad, pero no por esto menos compromiso o pasión. Empezando porque no lo hago a manera de lista sino más bien de dibujo o lo que es más conocido como mapa de sueños. En el centro ubico una imagen que represente mi mayor anhelo para ese periodo de tiempo específico, por ejemplo un corazón en caso de que sea el amor el mayor protagonista de mis días. Elijo un protagonista sin decir con esto que descarte otros factores, solo haciendo énfasis en que ese será mi motor, mi mayor movilizador durante mis actividades.

Una vez haya determinado ese centro, dejo que sea según mi intuición, la creatividad del momento la que me permita seguir ubicando a su rededor todo aquello que a consciencia, y por a consciencia quiero decir conectada no desde mi individualidad sino desde mi aporte con un gran colectivo y alineada con mi plan de vida, llegue a mi mente en forma de deseo.  Aquí quisiera detenerme para aclarar que no está mal tener deseos de beneficio personal, en lo absoluto, y que tenerlos no quiere decir tampoco que no estemos aportando con ellos a un bienestar colectivo. A lo que me refiero cuando hablo de deseos a consciencia, es de esos deseos que no sólo satisfacen un anhelo físico puntual o quizás fugaz, sino que con su llegada aportan a mi crecimiento como ser humano y por ende al bienestar colectivo. Hablo entonces de todo aquello que construye, que crece e inspira y que llena más que un espacio físico, que no responde a una necesidad superficial sino que alivia o recompensa el espíritu.

Junto a cada deseo que pinto, escribo o recorto y pego, hago una pequeña marca personal para darle mi toque, un toque de unidad a todos los deseos para que estos mantengan una conexión entre ellos y de esta manera logre yo con asertividad armonizarlos en mi vida sin perder el equilibrio entre unos y otros.

Estamos con esta última indicación llegando ya al final de este texto pero no quisiera terminar sin antes recordar que por encima de todos nuestros deseos y de todos nuestros propósitos, existe ya en nosotros un sentido de vida que nos hace estar aquí y ahora, y que la mejor manera de descubrirlo es atreviéndonos a vivir desde el servicio, desde la compasión de vivir en un solo cuerpo atado a millones de almas hermanas que nos hacen el todo del que somos parte.   



viernes, 22 de agosto de 2014

Soy una mujer buscona, desesperada y regalada!

Viviendo en esta hermosa sociedad he aprendido grandes cosas, entre ellas el significado de algunas palabras que describen, al parecer, personalidades o maneras de ser de las personas en general, a las que llamamos características. Pero hay ciertas de estas palabras que me llaman mucho la atención por como varía su sentido según el género de la persona a la que describe, es decir si esta es hombre significa una cosa o si es mujer otra, y también sucede que si tal o cual comportamiento viene de una mujer se le dice de una manera y si viene del hombre se le dice de otra.

Curioso esto, en el sentido en que siempre pensé que las características se referían al objeto o sujeto descrito y no a su género o condición sexual. Pero para hacer un poco mas claro lo que digo, utilizaré algunos ejemplos que me parecen algo comunes y pueden ilustrar esto que digo he aprendido. 

Supongamos que en una situación cualquiera un hombre y una mujer son presentados y los dos quedan con el número telefónico del otro. Esta mujer sintió una atracción por el hombre y un día decide llamarlo para invitarlo a salir y lo hace. El hombre algo sorprendido acepta la invitación y salen, por decir cualquier cosa, a comer. Después de esta salida en la cual los dos se sienten muy cómodos, la mujer decide volver a invitarlo a otro plan porque siente algo más fuerte esa atracción.

Para esta segunda oportunidad, el hombre se hace un poco el difícil pero termina aceptando y salen. Vuelven a tener un encuentro agradable en donde hay algo más de contacto físico pero no un beso aún. A este punto de la historia algunos creerán que me he equivocado y que he escrito mujer donde debe ir hombre y al revés, pero no, en esta historia así sucedió. La mujer está evidentemente interesada en seguir conociendo al personaje y todo parece indicar que a él no le es indiferente tampoco. Planeando una tercera invitación se abren dos conversaciones que vistas desde afuera parecieran ser las mismas:

La mujer: llama a una amiga a contarle la situación y la respuesta que encuentra es, si lo llamas vas a sonar desesperada, va a pensar que eres una buscona. Espera mejor a que sea él el que te busque, no hay que mostrar el hambre.
Después de estas palabras, la mujer duda en hacer esa llamada para una tercera invitación.

El hombre: después de un partido de futbol y entre una cerveza y otra le cuenta a su amigo que esta mujer lo está buscando, que han salido y que la cosa suena interesante. El amigo le dice algo así como esa vieja tiene ganas, necesita que le hagan la vuelta. Piense bien porque le vieron cara de novio. Después de esta conversación el hombre empieza a pensar, o mejor solo piensa por un minuto porque no se queda analizando mucho el tema, si así es ahora después puede ser mas intensa aún y compromiso noooooo, yo no estoy pa’ compromisos.   

El comportamiento de esta mujer por ser mujer es catalogado como el de una mujer: buscona, desesperada, ganosa, intensa etc…
Este mismo comportamiento pero en un hombre sería catalogado de: valiente, esta interesado, quiere algo, respetuoso porque no se lo pidió de entrada etc..

Resulta que cuando una mujer es la de la iniciativa y da el primer paso para por lo menos intentar una relación, ella está necesitada, pero cuando es un hombre esta tragado o por lo menos interesado. Si una mujer propone el primer beso después de una salida relajada, está ganosa y quiere sexo, si es el hombre el que después de una caminada o una comida bacana se despide con un beso, es un caballero. Si la mujer llama o inicia una conversación por whatsapp está mostrando el hambre, pero si esto lo hace un hombre, él está buscando pista o tanteando el terreno cortésmente.

Según estas descripciones las mujeres estamos condenadas a esperar, a disponer después de que el hombre propone, a aguantar el impulso que provoca un buen encuentro y a disfrazar el interés para que no suene a desespero. Las mujeres debemos seguir cumpliendo el rol de pretendidas sin intentar pretender a un hombre que nos interesa porque entonces estaríamos mostrando necesidad, y esa necesidad es la puerta para que nos usen o abusen.

El papel de princesas que esperan a su príncipe azul, no al que quieren sino al que las corteje porque es a ese al que sin opción, amarán o rechazarán, y no al que realmente quieren enamorar, porque a ese no lo pueden ir a buscar, definitivamente no le queda bien a todas las mujeres. No en especial a esas mujeres que como yo no queremos un hombre que nos vea como su mayor posesión sino como su mejor compañía; que no buscamos que un hombre nos adore como a esculturas, sino a uno que nos respete y nos admire como talentosas bellezas.  

Y si por querer tener como compañero de vida a un hombre de verdad, de los que se equivocan y amanecen con mal aliento, de esos que dicen groserías cuando se pegan en el dedo gordo del pie o cuando se les atraviesa un carro; a los que se les pasan de vez en cuando las fechas especiales, o que te sorprenden con una cartera del color que no sale con nada, que te hacen una comida algo pasada de sal; si por querer a un hombre que lo único azul que tiene es la uña machucada o por aceptar que a veces es bueno ser la primera en atreverse y buscar espacios para la conquista, y si por no quedarme sentada a que suene el teléfono y ser yo la que llame cuando un hombre me interesa, si le demuestro que me resulta atractivo y que lo encuentro interesante, si por todo eso seré llamada regalada, atrevida, lanzada o desesperada, pues llevaré con orgullo mi título porque prefiero ser feliz con mis imperfecciones que frustrarme buscando una perfección que no sería capaz de sostener o peor aún, conformarme con el que me miró y con el pretexto de que “peor es nada” aceptar al que me busca, en vez de arriesgarme a ir por el hombre que yo elija, sabiendo que existe el riesgo de que no sea mutua la atracción y también que hay hombres que se encartan con mujeres que tienen determinación.  Prefiero ser llamada buscona que negarme la oportunidad de encontrar lo que deseo…   


martes, 27 de mayo de 2014

Fragmentos de una carta de renuncia en una noche de cocina espontánea

De la misma manera en que hoy abrí la nevera y me aventuré a "reciclar" un poco de todo lo que estaba empezado, para cocinar un plato de esos que no tiene receta pero manifiesta lo que piensa el corazón y lo que siente la mente en una noche como estas o como las otras. De esa misma manera me atreví a escarbar en el buzón de cartas no enviadas y saqué a la zar un fragmento de una carta de renuncia, que al parecer estaba y aún está esperando tener un destinatario, porque el remitente irresponsable no ha querido ponerle sello postal y quizás nunca lo haga por el bien de la humanidad. 

Tomé el sobre con cuidado, pues las lágrimas de su usuario, lo habían debilitado. Y como jugando a la detective, sin pensarlo dos veces lo abrí sin romper la pestaña que lo cerraba. Saqué las hojas que en él reposaban y con esa pícara curiosidad de un niño que se acerca al árbol la noche de navidad esperando descubrir que hay detrás del papel de regalo, me apresuré a leer las lineas que a puño y letra se habían escrito hace... no se cuanto tiempo ni en qué lugar, pues la tinta de la primera parte había sido víctima de unos ojos sudorosos. 

En medio de tachones, remates y borrones algo así logré transcribir: 

"... Pero si has conocido el dolor, como te atreves a causarlo? No espero que respondas esta pregunta, porque tal vez oírla de tu boca sería aún mas duro que seguir pensándola en mi mente. Tampoco espero que genere en ti una consciencia a la que te niegas; entonces tal vez la hago solo para liberarme de esta tensión que me causa el no poder reclamarte o tan siquiera enfrentarte. 

No se trata de comparar sentimientos ni mucho menos de medir sus dimensiones, si es que existiera la posibilidad de hacerlo. Ahora comprendo o  mejor acepto muchas de las cosas que me quise negar para intentar por los dos eso que jamás iba a funcionar, pues ya está claro que el hecho de que ames con todo tu ser no es garantía de que el otro lo perciba y mucho menos de que lo sienta, si quiera en una pequeña fracción. 

Digamos que no es por cansancio que hoy desisto de escribir esta historia, porque de amarte jamás me cansaría y por demostrártelo todos los días moriría. Digamos que es por respeto que hoy elijo no insistir más en sembrar rosas en el desierto, ni recargar las pilas de las estrellas para que nunca te falte luz, aún en las mas oscuras y temibles noches. Digamos que es por camaradería y solidaridad con tu proceso que hoy renuncio a mi deseo de ser para ti lo que quise fueras para mi. Como verás, hasta el ultimo minuto pensando en tu bienestar.

Hoy prefiero abrazar la historia y fundirla en mi pecho como lo que recuerdo, aún cuando en el fondo sepa mi corazón y registre mi mente que la mayoría de esos momentos han sido manipulados a mi antojo para que encajen en mi cuento de este amor que nunca fue o que, tristemente al parecer yo inventé.

Queda en mi ser una profunda alegría de haberlo intentado. Queda en mi boca un dulce sabor de los besos que hoy dejas a mi porque al final nunca te di, pues tu no los recibiste. Sin embargo los siento dulces, los siento puros, los siento intensos y profundos. Y es que no podrían ser de otra manera cuando fueron fabricados con las mejores fibras de mi corazón. Se además que no se quedarán esperando que llegue la fecha de su vencimiento; llegará un caballero cuya armadura ya se haya oxidado y los recibirá sin confidencias, orgulloso y agradecido por el amor recibido.

Creo que ya no es hora de agradecerte, las gracias te las dará la vida cuando recibas de vuelta lo que me entregaste, yo ya he hecho lo suficiente. Me siento en paz y a tiempo de seguir viviendo con las lecciones aprendidas. Me siento en forma de seguir caminando por otras tierras y dejando huellas donde haya peregrinos que las quieran apreciar. También me siento en la obligación de decir lo que siento con tranquilidad, no para culpar ni recriminar, pues aunque parezca absurdo no te he dejado de amar y lo que menos quiero es hacerte daño… aunque qué estoy diciendo? Si ya esta claro que no es de impacto en tu existencia ni mis palabras ni presencia. Me siento responsable de hacerte ver, por si no lo has notado, que mi alma abrazó la tuya mas allá del cuerpo, en el momento en que la vida nos dio la oportunidad de amarnos.  

Y si es que estás despistado y algún día abres los ojos, por favor no me pidas que vuelva para tu comodidad, porque se que eso es para ti mi compañía. Tampoco intentes alcanzarme con pretextos para tranquilizar tu consciencia y limpiar tu hoja de vida, ya es tarde para ti y justo a tiempo para mi... "

Llegué a la cebolla y el wok empezó a despachar su olor por toda la cocina! Creo que hay más candidatos para mi creación culinaria de los que había presupuestado, pero bueno cuando hay corazón las porciones generosamente se multiplican ; )   


martes, 4 de marzo de 2014

Bienvenida al mundo Paloma

Medellín, marzo 4 de 2014


Paloma!

Quise esperar el tiempo prudente para escribirte, pero que va, esta vida no es prudente así que para qué esperar. Te escribo entonces una carta para darte la bienvenida a este mundo, el que será tu nuevo hogar. Un poco más iluminado que el que estás acostumbrada, menos calientito y lleno de gente desconocida que te quiere cargar y te llena de besos mientras te dicen cosas extrañas pero amigables, según la expresión en sus caras. Un mundo donde ya no todo es para ti y entonces aprenderás a compartir entre otras muchas cosas que con seguridad te harán feliz.

Has llegado a una familia hermosa que solo tiene amor para entregarte y que eligió regalarte la vida para aprender a vivirá contigo. Pero debes tener siempre en cuenta que al momento de nacer faltó un pequeño detalle: un manual de manejo. Naciste sin instrucciones, así como a ti tampoco te entregaron un libreto; por eso tu crecimiento será una experiencia encantadora en donde tanto tus papitos como tu, aprenderán todos los días cosas diferentes, descubrirán un lenguaje en el que sólo ustedes van a poder comunicarse e irán haciendo un camino exclusivo para ti, el que tu elijas, porque aunque ellos siempre te van a acompañar, serás tu la encargada de ir dejando tus huellas.

Mientras vas por ese camino al que llamamos vida, disfruta mucho del paisaje, al final te darás cuenta que lo  mas importante no era llegar a la meta sino gozar la aventura de ir hasta allá. Procura siempre ir ligera de equipaje, mira que has sido capaz de vivir sin mucho de lo que la televisión y las revistas te harán creer que necesitas y no te ha faltado nada, tampoco te faltará. Eres el mejor tesoro que puedas tener, lo demás y los demás que vayan llegando a tu vida serán regalos que vas a disfrutar, aprovechar y a  agradecer mientras estén, pero jamás los pongas de primera en tu lista, ese lugar siempre debe estar reservado para ti.

La vida no es una carrera contra el tiempo, así que no te afanes que todo irá llegando cuando sea el momento. Disfruta de los colores de un amanecer y busca figuras en las nubes mientras el sol se esconde. Juega a perseguir mariposas y caza cucullos para que te iluminen el cuarto mientras consigues dormirte. Camina descalza por la manga y así te ganes un regaño, no te pierdas de la sensación de bailar debajo de la lluvia por lo menos una vez en la vida, son cosas sencillas que no venden en las jugueterías ni rifan en las piñatas pero te pintarán una sonrisa enorme que recordarás para siempre.

Sabes? Los adultos somos muy miedosos y quizás mientras creces se te pegue algo de eso; pero no nos hagas caso en todo, porque muchas veces ese miedo viene de que nos olvidamos de soñar por estar pensando en números que no valen la pena, o en problemas que ni siquiera existen, porque vivimos pre ocupados en vez de ocuparnos de lo que en realidad está pasando. La vida es de tomar riesgos, de hacer elecciones y asumir la responsabilidad de ellas, pero no te asustes porque nada es tan grave como para que no valga la pena intentar.

Viniste aquí a ser feliz, no te dejes convencer de lo contrario porque con seguridad habrá quienes lo intenten, pero tranquila Paloma que mejor nombre no podrías tener. Cuando eso pase, recuerda que tienes unas alas grandes que te permiten volar, así que cierra tus ojos y vuela alto, tan alto que ni la envidia ni los celos te puedan alcanzar. Vuela alto y deja marcado tu vuelo en el cielo para que los duendes que cuidan el cofre donde se esconde el arcoíris, sepan por donde trazar esas líneas de colores que vistas desde la tierra hacen sonreír a cualquiera.

Te irás dando cuenta que la vida está llena de mensajes, que cada cosa tiene una explicación, que todos los juegos tienen una tabla de reglas, que las acciones causan una reacción, que hay que pagar precios etc… pero no te quedes ahí porque la vida se hizo para vivirla y no para entenderla; así que cuando sientas que estás perdida y no encuentres la respuesta que buscas, recuerda de donde vienes… y entonces entenderás que todo es más sencillo de la cuenta, que los adornos son solo eso: adornos que embellecen o afean las cosas, que somos simplemente turistas que estamos de paso por esta tierra, que nada es para siempre y que nada es esencial, menos nosotros en esencia.

Ay señorita, quisiera decirte tanto, pero creo que esta aventura de vivir es como el carnaval de la arenosa: quien lo vive es quien lo goza. Quisiera poder advertirte ciertas cosas y recomendarte otras tantas pero a partir del minuto cero en que empezaste a respirar por ti misma aquí afuera, empezaste una vida independiente que tendrás que vivir solo tu y por ti y es algo que todos los “grandes” que te rodeamos debemos entender. Aunque lo que sí no está demás decirte es que cuentas conmigo, una amiga grande en edad, para acompañarte en todos esos momentos, para que seas tu la que los descubra y nosotros los que te apoyemos a hacerlo.

¡¡¡NUEVAMENTE BIENVENIDA PALOMA, A VOLAR!!!    


Con todo mi cariño,


TITI

lunes, 16 de diciembre de 2013

Siempre existirá la opción...

Siempre existirá la opción de renunciar a tus sueños, de dejarte vencer por la presión del NO SE PUEDE. Siempre cabrá la posibilidad de abandonar las metas y sucumbir ante el desespero y el afán de la inmediatez. Siempre tendrás la oportunidad de elegir el otro lado del camino, o podrás simplemente detenerte y dejar pasar el tiempo como una bola de heno que da vueltas sobre la arena a una velocidad constante, neutra, monótona y sentenciosa. Las excusas nunca se ausentarán si se trata de justificar la carencia de deseos o la pérdida de motivos para continuar el camino, todo esto puede pasar y no está mal.

Como tampoco lo esta tomar aire y respirar; pues sólo si nos aferramos al origen que algún día se encargó de darle alas  la imaginación, que encendió la pasión de las fibras que hacen vibrar el corazón; sólo si olvidamos el cómo y recordamos el para qué, lograremos desprendernos del temor a caernos y entonces estaremos nuevamente listos para creer en nosotros mismos, asumiendo el riesgo de vivir SIN MIEDOS, o con ellos, pero con la certeza de que nada pasa antes ni después. De que el camino no está marcado hasta que decidimos pisar, porque por más de que vayamos guiados por un rastro, son nuestras propias huellas las que contarán esta historia y no hay otra, no hay más.

El coraje se forja con la intensidad de las pruebas, así como el carácter se pule con la fuerza de los obstáculos y el verdadero guerrero se hace con la experiencia de las batallas dadas. Por eso la revelación de la sabiduría no es cuestión de teoría sino de la demostración a través de la práctica, y sólo demuestra su talento quien se atreve a fracasar porque sabe que la falta de acción ya es en sí un fracaso, mientras que el intento de algo diferente, la prueba y el error, son parte de un crecimiento necesario para la transformación, para la CREAción y consolidación de un sueño que se convierte en realidad en el momento en que quien lo sueña osadamente se levanta a hacer que este pase.

Tal vez esa es la sutil pero letal diferencia entre un iluso y un soñador: el ilusión imagina y bosquejea ideales mientras que el soñador proyecta y se compromete con que esa sea su más próxima realidad. Tal vez es esa también la pequeña distancia que hay entre los caballeros de armadura y los guerreros de sangre; los primeros cuelgan sus triunfos sobre su pecho y los exhiben con orgullo para ser reconocidos, mientras que los segundos terminan una batalla y se alistan para la siguiente con la firme convicción de defender su nombre y proteger a los suyos logrando así ser APRECIADOS.

Siempre existirá la opción de renunciar a tus sueños pero la satisfacción y el sabor de gozártelos sólo llegará cuando elijas no dejar de soñar y pararte a trabajar por ellos.

martes, 10 de diciembre de 2013

Un día como hoy!

En la fragilidad de la vida se desconoce el poder de la misma y su efímero existir... Hoy, como todos, un día de vida que no deja de oler a muerte manteniéndonos conscientes de lo que es la realidad. Por un momento, sólo por un momento quisiera perpetuar en mi mente la idea de aprovechar el aquí y el ahora, de gozarme hasta la última gota, porque finalmente nunca sabré que fue la última... sólo por un momento y después por el siguiente y el que le sigue y el de después. Por un momento valdría la pena recordar que no hay oscuridad absoluta ni luz que no se pueda aprovechar; que nada es tan grave como para dejar de luchar y que el final no avisa pero llega cuando tiene que llegar.

Entre el poder y la fuerza siempre habrá un espacio prudente, un silencio certero y una puerta abierta. Siempre existirá la opción de mirar u observar, de respirar o desesperar, de abandonar o asumir con o sin responsabilidad. Solo de nosotros depende elegir una posición que nos hará libres o nos condenará, pero inevitablemente de la vida no vamos a escapar, ni a la muerte nos le podremos ocultar.

A veces no se trata de ponerle tanta mente... a veces se piensa mejor con el corazón. A veces es mejor no encontrar razones sino despertar emociones y permitir que sea la anatomía la que otorgue las respuestas, antes de que la mente elabore  complejas teorías y explicaciones innecesarias de lo que no necesita ser entendido pero en cambio si sentido. La vida se hace en la medida en que somos entendiendo o sin entender, pues el tiempo no se detendrá con paciencia para darnos la razón ni mucho menos para esperar a que aceptemos lo que fue. Entonces, para qué seguir buscando respuestas que no llegarán sino con la experiencia? Para qué dedicar tanto tiempo a entender si aún sin hacerlo la vida seguirá pasando y seguiremos muriendo?

Que no sea mas fuerte el ruido del ambiente que la voz del corazón, porque de esa manera el poder de los sueños perdería fuerza y enaltecería la lógica de un mundo irracional que juega a tener la razón y a enmarcar en moldes lo que no nació para caber, atreviéndose absurdamente a  manipular la inspiración y creación única del autor. Un autor definitivamente nunca hace dos obras iguales y la firma siempre la llevará el original aún cuando existan copias.

Que no sea más fuerte el brillo del telón que la armonía del actor y su dominio de las tablas, porque aún cuando la escena parezca lenta y aburrida no podría ocurrir si éste no estuviera ahí. La vida no es vida si no hay quien la viva y al vivirla la muera, la haga, la sea. No se puede perder la calma, o de hecho si se puede, y se pierde... pero no se justifica, si tenemos en cuenta que el libreto ya tiene tiempos y por mas de que corramos no nos vamos a adelantar, ni por más de que nos detengamos el tiempo dejará de pasar.

Hoy, como todos los días, merece la pena celebrar la vida, abrazar la muerte y elegir con sutileza o sin ella, cómo deseamos estar a pesar de las circunstancias, sin evadir o negar lo que es, pues de alguna manera es, porque así lo permitimos, por acción u omisión, a consciencia o desprevenidamente, antes o después...      

jueves, 5 de diciembre de 2013

Y al final solo nos queda evaluar

Los pasos que diste ya quedaron atrás y los sueños que dejaste dormidos ya no van a despertar. Estas de frente a un nuevo final; ha pasado un año más que cargará de momentos, de recuerdos e historias este cuerpo que habitas o que te habita mientras existes o pretendes existir. Las palabras que dijiste no dirán más que los abrazos que ofreciste y tus actos pesarán más que las ganas de haber hecho y no concretar, pues las intenciones valen cuando es más fuerte el deseo de acción que el temor a la reacción.

Cierra capítulos con tintes de victoria porque aún cuando no hayas alcanzado el resultado esperado, la experiencia será parte de un aprendizaje que con seguridad te hará libre pero a la vez responsable de saber, de ser y crecer. Nada es inocente y todos los puntos se conectan cuando tomas consciencia de que no hay mayor responsable de lo que te pasa que tu mismo. Por eso  no te justifiques con excusas para alivianar el peso de no haberte cumplido, pero tampoco te condenes a ser preso del pasado que ya fue y más bien ocúpate en hacer que pase lo que quieras que pase y construir el presente que quieres que sea.

Este examen no se pasa con la ley de arrastre  porque el resultado es personal aunque sus efectos sean colectivos. Eres tu quien se podrá sentir o no satisfecho con los logros obtenidos y eres tu quien se habrá acercado o alejado a esa persona que quieres ser. Eres tu quien medirá tu desempeño, pues solo tu te encontrarás contigo mismo en este punto del camino y entenderás si es ahí donde esperabas estar. No vale la pena la aprobación de afuera cuando no es a ti a quien le has cumplido. Así que no te conformes con los aplausos del público que solo ve una puesta en escena y no el trabajo previo para el montaje final.

De nada sirve ahora el arrepentimiento de lo que hubiera sido y no hicimos que fuera si no hay convicción y compromiso con seguir soñando, aterrizados en un mundo real que se mezcla con la fantasía solo cuando hacemos que las cosas pasen, solo cuando vivificamos los pensamientos que son el principio de todo, pero que no dejan de ser solo el principio cuando los dejamos reposando en la mente.


La vida está hecha para vivirla. En realidad la vida no está hecha, la hacemos cuando somos y transformamos lo que somos en lo que hacemos. La vida la construimos a partir de la valentía con que defendemos nuestros sueños y nos levantamos a trabajar por ellos creyendo y creándonos, inspirados por la fuerza más poderosa que habita el mundo: el amor.  Y al final solo nos queda evaluar, o evaluarnos sin vendajes y honestamente parados frente al espejo, dispuestos a rendirnos cuentas a nosotros mismos sin contemplaciones ni consideraciones. Abiertos a recibirnos y abandonarnos si es necesario, para volver a encontrarnos y en un abrazo entre el alma y la carne, comprometiéndonos con ser lo que queremos ser yendo más allá de la palabra y encarnando el deseo de ser EN ACCIÓN.